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Calderas Industriales: Un Enfoque Vital en Riesgos y Su Operación Segura


Las calderas industriales desempeñan un rol fundamental en una amplia gama de procesos industriales como la generación de vapor, calefacción y producción de energía. No obstante, su operación está vinculada a riesgos considerables que requieren de una revisión meticulosa y continua. En este artículo describiremos los riesgos principales asociados a las calderas, se presentarán datos relacionados, se enfatizará la importancia del mantenimiento preventivo y delinearemos las mejores prácticas para operarlas con seguridad.



Riesgos Asociados con Calderas Industriales

Estos equipos trabajan a altas presiones y temperaturas para generar vapor, es esta misma naturaleza que asocia su operación a varios riesgos potenciales. Según reportes de OSHA, se registran más de 1,000 accidentes al año en Estados unidos y el propósito de este articulo es proporcionar un enfoque e información relevante sobre los riesgos y la operación segura de estos equipos. A continuación, se estará mencionando algunos de los riesgos más comunes en la operación y uso de calderas en la industria;

1. Explosión

Uno de los riesgos inherentes a las calderas es la amenaza de una explosión. En ausencia de un mantenimiento preventivo apropiado, las calderas pueden experimentar acumulación excesiva de presión que, al liberarse repentinamente, puede desencadenar consecuencias catastróficas. Esta explosión representa una amenaza potencialmente grave ya que la magnitud puede oscilar desde niveles relativamente moderados como los 15 PSI hasta niveles severos que superan los 1,000 PSI. Esta variación en la magnitud de la explosión plantea una preocupación significativa en términos de seguridad laboral y protección de los activos.

2. Fugas de Vapor

Las temperaturas de vapor varían según el diseño y aplicación de la caldera, pero podemos encontrar un rango de temperatura del vapor entre 100°C hasta superar los 1,000°C. Las fugas de vapor pueden provocar quemaduras graves debido a las temperaturas extremadamente altas del vapor o lesiones por congelación instantánea causadas por el efecto Leidenfrost. Las fugas también pueden dañar la infraestructura adyacente y afectar la eficiencia de la caldera.

3. Incendios

Para la alimentación de la caldera se puede utilizar combustibles o sustancias inflamables las cuales pueden provocar un incendio como consecuencia de una fuga, fuentes de calor cercanas, cortocircuito, malfuncionamiento del quemador, sobrecalentamiento, error humano, acumulación de residuos y depósitos de hollín.

Como se mencionó anteriormente, más de 1,000 accidentes son ocasionados por calderas y dentro de los datos recopilados por la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (OSHA) se registra que estos sucesos resultan en un promedio de 150 lesiones graves y 20 muertes anuales. Por otro lado, se reportan anualmente más de 2,300 sucesos en China y 1,200 en India relacionados con estos equipos. La mayoría de los incidentes relacionados con calderas se deben a la falta de mantenimiento preventivo y a la negligencia en las operaciones.

Estos datos son un recordatorio crítico de la necesidad de abordar eficiente y sistemáticamente los riesgos de las calderas por medio de robustas medidas de seguridad.



El Mantenimiento Preventivo y la Operación Segura es esencial para mitigar los riesgos asociados con las calderas industriales por lo que deben ser operadas por personal capacitado, estar sujetas a un programa de mantenimiento e inspecciones periódicas para detectar y abordar posibles problemas antes de que se conviertan en emergencias. Las inspecciones deben ser realizadas por personal calificado y en cumplimiento de las regulaciones pertinentes. Entre los puntos relevantes y necesarios en la inspección y mantenimiento se debe considerar lo siguiente;


1. Verificación de operación entre los rangos específicos de presión y temperatura.

2. Correcto funcionamiento de válvulas de seguridad para liberar presión en caso de emergencias.

3. Funcionamiento de todos los controles y sistemas de seguridad; termóstatos, alarmas e interruptores de presión.

4. Monitoreo de niveles de agua para evitar sobrecalentamiento.

5. Integridad de la estructura de la caldera evitando corrosión, daños en el revestimiento, desgaste general y fugas.

6. Limpieza y descalcificación para evitar acumulación de incrustaciones y sedimentos en el interior de la caldera.

7. Revisión del sistema de combustión, quemadores y dispositivos de encendido.

8. Lubricación y reemplazo de piezas desgastadas.

9. Verificar que el personal esté adecuadamente calificado para la operación de las calderas e instruido en medidas de acción ante emergencias.

10. Mantenimiento del área circundante para garantizar un acceso rápido en emergencias.

11. Cumplimiento del Decreto Gubernativo Número 20-2006: Reglamento de Seguridad en Calderas y Recipientes a Presión.


La operación de calderas conlleva riesgos significativos como la amenaza de explosiones, fugas de vapor a altas temperaturas y posibles incendios. Para mitigar estos riesgos es esencial la capacitación del personal, el mantenimiento preventivo, la operación segura y el cumplimiento de las regulaciones gubernamentales. Los datos y estadísticas revelan la necesidad crítica de abordar estos riesgos con seriedad. La seguridad en la operación de calderas no solo protege a los trabajadores, sino que también asegura la eficiencia y confiabilidad de estos equipos industriales.



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